Entonces, ¿no pasó nada?

Narrativa históricaCultura Abril 22, 2022

Pareciera que a los responsables de resolver el problema de la desconfianza pública en el sistema electoral no les corre prisa. Que la diferencia de 1’500.000 votos entre el preconteo y el escrutinio no fue tan grave; que no hay que alarmarse; que siempre había pasado lo mismo. Y, “como no hubo fraude”, pues no importa que los problemas hayan sido por la mala preparación de los jurados o porque los sistemas no pudieron funcionar como debían, o por la incompetencia del Registrador y su equipo, encargados de sacar adelante lo acordado con los contratistas desde la puesta de las mesas de votación hasta la transmisión de los datos obtenidos. Que todo se resuelve.

¿No se han dado cuenta en qué país están viviendo? ¿No se han percatado de lo que está en juego? ¿Que estamos ante unas elecciones tan inciertas y la sociedad está tan crispada, que cualquier resultado va a generar un ambiente de tensión y conflicto social muy grave?

Ha sido tan evidente la incapacidad de la Registraduría para manejar los problemas generados por la deficiente (¿fraudulenta?, eso aún no se aclara) transmisión de datos, que un mes después de las elecciones no sabemos los resultados de las elecciones a Senado y Cámara. Pero si los problemas no se resuelven, cualquiera que sea el candidato que gane, los que pierdan van a salir a denunciar que “les robaron las elecciones”. Y ya sabemos lo violentas que pueden llegar a ser las protestas en Colombia.

Para ilustrar mejor la complejidad de la situación, imaginemos dos escenarios. En el primero, si un mes antes de la votación el candidato A alcanza una intención de voto en las encuestas del 48 %, en tanto que el candidato B registra 31 %, la presión por alcanzar la mitad más uno de los votos va a poner a la Registraduría ante la exigencia no solo de tener los resultados de inmediato, sino que sean resultados absolutamente confiables. Que no quepa duda en la calidad del preconteo y luego de los escrutinios.
Que no vaya a ser que dos días después de la votación se descubra que en 35.000 mesas los datos no se transmitieron correctamente o que, por otras razones, los votos de un candidato se le computen a otro.

Si los problemas no se resuelven, cualquiera que sea el candidato que gane, los que pierdan van a salir a denunciar que “les robaron las elecciones”.Escenario 2: en la primera vuelta electoral el candidato A ganó por escasa diferencia en votos al candidato B y deben ir a segunda vuelta tres semanas después. Aquí la competencia es tan reñida, que tampoco nadie se puede dar el lujo de permitirse algún asomo de duda sobre la calidad del preconteo y los escrutinios. La situación es de tal fragilidad, que cualquier sospecha puede producir la chispa de una explosión social.


El problema está en que el altísimo compromiso con el país le impide al Registrador renunciar al cargo. Y ante la evidencia de que su nivel de desprestigio es tan alto como el de su compromiso, solo queda que 1’500.000 votos no transmitidos y la aplastante evidencia de la mala gestión y las decisiones equivocadas en el manejo de las elecciones del 13 de marzo puedan convencer a la Procuradora General de tomar una decisión que le permita cumplir su obligación de defender el interés público de los colombianos y lo haga de manera que pueda evitar posibles desórdenes, daños y pérdidas de vidas que se puedan producir las protestas como consecuencia de la desconfianza pública en las elecciones, que genera la permanencia en el cargo del Registrador.

Lo demás no sirve para nada. La convocatoria a la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales es un penoso saludo a la bandera. Ya me aclararon: “ni se te ocurra preguntar qué han hecho para cumplir con la tarea de asegurar las garantías electorales y la salvaguarda de los derechos y deberes de los partidos y movimientos políticos”. La respuesta es simple. Nada.
Mientras tanto, deben estar muy agazapados los que premiaron a Vega como el mejor funcionario del país y, peor, los jueces que lo eligieron Registrador a sabiendas de que no tenía la experiencia para hacerlo. ¿Será mejor hacer de cuenta que no pasó nada?


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